lunes, 21 de noviembre de 2011

HISTORIA DEL TURISMO DE MEXICO , CULTURA TOTONACA Y LOS OTOMIES

Desde hace unos años México se encuentra entre los diez países que más turistas reciben de todo el mundo. Pero esta enorme afluencia de visitantes, que en números equivale a 21 millones de personas, no se consiguió de la noche a la mañana sino que fue fruto del enorme trabajo realizado para la creación de infraestructuras y de la actividad de promoción mundial que se llevó a cabo a lo largo del tiempo.

Según las crónicas antiguas, hasta mediados del siglo XIX trasladarse por el interior de México representaba un serio peligro para la vida debido no solo a la falta de caminos sino también por diversas actividades de pillaje que se registraban fuera de las ciudades.

Esa carencia de falta de caminos se debió a una herencia histórica de más de 1.000 años de antigüedad.

Ni siquiera los más que poderosos imperios de la zona desarrollaron rutas de comunicación eficientes. La razón de ello es que desconocían el uso de la rueda como medio para facilitar el transporte. Los viajes, por más extraño que parezca, los realizaban caminando y cargando las mercancías sobre la propia espalda y por esta razón, las rutas comerciales eran meros senderos con el espacio suficiente para que una persona camine por él ya que ni siquiera se utilizaron animales de carga como mulas o caballos. Para citar un ejemplo, se puede decir que en la Península de Yucatán existían caminos, llamado sacbé, que conectaban algunas ciudades y poblaciones cuyo ancho no superaba los 1,10 metros. Este dato es realmente sorprendente al tener en cuenta que en la región habitaron culturas tan desarrolladas como la Maya, la Azteca o la cultura Purépecha y que la rueda fue un elemento que comenzó a utilizarse desde tiempos remotos, cerca del 3500 a.C., por los sumerios quienes además construyeron y pavimentaron caminos para realizar peregrinaciones hacia los templos.




México debió esperar hasta el siglo XVI para contar con sus primeras rutas comerciales que si bien, el objetivo que primó fue comunicar los centros productivos con los puertos las mejoras realizadas sirvieron para mejorar notablemente la infraestructura de la zona. Estos caminos recibieron el nombre de Camino Real y uno de ellos, más precisamente el Camino Real del Norte fue declarado Patrimonio intangible de la humanidad por la UNESCO.

Dado que las rutas eran en su mayoría transitadas por ricos comerciantes o por nobles encargados de los centros de producción no fue necesaria la creación de muchos mesones para alojar a los viajeros ya que estos se hospedaban en las casas de algunos funcionarios públicos. De acuerdo a los registros, el primer hostal que se fundó en México data del año 1525, estaba ubicado en Veracruz y en la actualidad se lo conoce como el Hostal de Cortés.

En el siglo XVII, aun no se había creado las carreteras sino que las rutas que comunicaban las capitales de las provincias eran caminos aptos para el paso de mula pero no de diligencias. Por este motivo, el medio de transporte más habitual era el caballo. En aquella época no existía información acerca de los caminos, hospedajes que podría encontrarse por la ruta, etc. Esto convertía a toda travesía en una verdadera aventura.

Es a fines del siglo XVII cuando México recibe a su primer turista, este era un aventurero que se dedicó a realizar viajes de placer por diferentes puntos del mundo. Su nombre era Gemelli Careri y su llegada a la región fue bien acogida por la clase alta ya que podían obtener de él muchísima información acerca de la situación de las Filipinas que eran administradas desde Nueva España (México).

Este aventurero del siglo XVII escribió un libro llamado “Giro en torno al mondo”, que fue publicado en el año 1699, en el que relata las experiencias vividas y en uno de sus pasajes escribe la sorpresa y admiración que le despertó contemplar las ruinas de Teotihuacán.

Otro personaje destacado, que por medio de sus obras hace conocer las bellezas que encierra México fue Alejandro von Humboldt quien en el año 1808 se desplaza desde Veracruz hasta Acapulco en medio de su viaje de investigación por el continente americano. Los escritos que este hace sobre lo que vio en estas zonas sirvieron para que en el continente europeo se aprecie las riquezas naturales e históricas que se podían hallar en la región.


En esta época, mientras que en Gran Bretaña se experimentaba con las máquinas a vapor en México se crearon caminos con los requerimientos mínimos para que puedan ser transitados por una carreta. En 1830, se amplió la diligencia que hacía el recorrido México – Puebla hasta llegar a Veracruz. En 1867, se conecta la ciudad estadounidense de San Antonio con Monterrey siendo este el primer camino internacional establecido. Debido a la ampliación del recorrido y aumento de la frecuencia de los viajes comenzaron a crearse gran cantidad de mesones y sitios de hospedaje.

El tren fue desarrollado tardíamente en el territorio mexicano. La primera vía férrea se instaló en 1850 y sólo cubría 136 Km. el recorrido que hacía era Veracruz - El Molino (Puebla). En 1873 este tramo unió México – Puebla y Veracruz.
Esta mejora en la infraestructura se vio frenada por la Revolución Mexicana. Es en esta época en la que muchos caminos son destruidos y cuando los viajes se tornan realmente peligrosos debido a los actos de vandalismo que se producían.

Es en este período cuando se producen los dos acontecimientos que impulsarán el turismo en México:

* La implantación de la ley seca en Estados Unidos por la cual se prohibía el consumo y venta de alcohol dentro del territorio estadounidense.

* La masificación de la producción de automoviles que trae como consecuencia la construcción de carreteras que unieron los diferentes puntos.

Como consecuencia de la ley seca implantada en Estados Unidos los estados del norte de México comienzan a recibir gente ansiosa por beber. De esta manera Tijuana fue la primera cuidad en recibir a estas personas que no solo buscaban alcohol sino también juegos de azar.

Durante las primeras décadas del siglo XX la expansión de las carreteras fue realmente muy grande y en 1930 existían 1.426 Km. construidos.

También durante esta época el avión comienza a ser utilizado como medio de transporte aunque anualmente sólo lo utilizaban 49 mil pasajeros.

En las décadas de 1920 y 1930 se conforman asociaciones para organizar los servicios turísticos entre ellos se encuentra: la Asociación Mexicana de Hoteles, la Asociación Mexicana de Turismo la cual brindaba auxilio mecánico en las carreteras y la comisión mixta Pro Turismo. Ya en 1940 se crea la Comisión Nacional de Turismo.

La importancia que se concedió al turismo comenzó a dar sus frutos de manera paulatina pero constante y México pasó de recibir 14 mil turistas en 1929 a 90 mil a mediados del 30 y 384 mil en 1950.


El gran punto de quiebre se marcó durante los años de 1940 momento en el cual el turismo comienza ser una industria mundial y México es un destino conocido ampliamente siendo su principal atracción Acapulco.

A partir de entonces, la oferta turística no dejó de crecer y se sumaron nuevos sitios como por ejemplo, Cancún, uno de los destinos turísticos favoritos en la actualidad.


Este crecimiento se vio favorecido por una amplia actividad privada destinada a satisfacer las necesidades de los turistas que llevaron a que México esté entre los 10 países que más turistas reciben.


LOS TOTONACAS

La zona de Veracruz en México es una de los lugares en donde más tribus aborígenes se asentaron. Entre ellas, se encontraban los Totonacas que se ubicaron en la zona central y ya para épocas del clásico tardío extendieron su influencia hasta llegar a la cuenca del río Papaloapan en la zona sur y tiempo después ampliaron su dominio hacia el oeste, hasta la actual Oaxaca.

Estos llegaron a conformar una confederación de ciudades pero, poco a poco, fueron cayendo bajo el dominio de los mexicas que se estima era completo para principios del siglo XVI.

Su economía se basaba en la agricultura y en el comercio. Entre sus principales cultivos se encontraba el maíz, el tomate y los chiles. En un principio utilizaron el método de la milpa y luego implementaron los regadíos artificiales. También fueron buenos artesanos y se destacaron por sus esculturas en piedra y por la fabricación de cerámicas. Dentro del aspecto arquitectónico construyeron grandes edificaciones y mostraron tener un más que avanzado concepto urbanístico.

Los centros urbanos más importantes fueron:
El Tajín fue el principal centro desde el 300 a 1200 d.C. mientras que Papantla y Cempoala compartieron su época de poder entre los años 900 y 1519 d.C.

Su época de apogeo tuvo lugar durante el período clásico tardío, etapa en la cual se construyen los grandes centros ceremoniales de El Tajín, Nepatecuhtlán y Yohualichán.

Esta época suele dividirse en cuatro fases:
Clásico temprano: durante estos años se desarrolla el barroquismo y se lo representa en las cerámicas.

Horizonte clásico: este período se inicia en el siglo VI y culmina en el IX. Es el momento de mayor brillo y desarrollo de la cultura Totonaca siendo el principal centro El Tajín. El significado de este nombre en totonaco significa trueno o rayo aunque hoy en día se discute la veracidad del mismo.
El Tajín tenía una extensión de 1.221 hectáreas y estaba emplazada en una zona lluviosa y selvática. Si bien siguió los preceptos de la cultura Totonaca recibió gran influencia de los teotihuacanos, sobre todo en lo que a religión se refiere. En el año 1992 fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.

Postclásico temprano: comienza en el año 900 y finaliza en el 1200. Se expande el uso de la metalurgia, aumenta el intercambio cono otros pueblos de las inmediaciones. Comienzan a utilizar el calendario tolteca mexicano.

Postclásico Tardío: se inicia en el 1200 y llega a su fin en el 1521. Culmina con la conquista española.

Época colonial: durante el dominio español los Totonacas conservaron sus propias autoridades hasta el siglo XVII.


Tajin

Zonas arqueológicas:

Actualmente se halla en la antigua Cempoala uno de los centros arqueológicos más importantes de la región. En él se puede encontrar restos de la época de posclásica.

Cempoala significa en náhuatl “veinte o lugar de veinte”, la teoría que más adeptos tiene para explicar el significado de este nombre es que en el lugar se desarrollaban actividades comerciales cada veinte días.

La extensión total de Cempoala fue de 8 kilómetros. Dentro de ella se encuentran construcciones de gran importancia como El Pimiento que se destaca por la decoración con figuras de cráneos, el Palacio de Moctezuma, Las Caritas en el que abundan los detalles referidos a cuerpos celestes y El Templo de la Cruz. También destaca el Sistema Amurallado IV en donde se halla el Templo Mayor, la Gran Pirámide y el Conjunto de las Chimeneas.

Durante la época de la conquista española los Totonacas se aliaron a las fuerzas de Hernán Cortés para luchar contra los mexicas y así liberarse de su yugo.


Caritas sonrientes

Cultura totonaca:

Dentro del apartado cultura, los Totonacas se destacaron especialmente en la escultura. Esta puede apreciarse en los frisos de la pirámide, en columnas de templo y en los relieves que decoran el lugar en donde se practicaba el juego de pelota. Una artesanía muy característica de estos es la conocida como “caritas sonrientes” , los yugos y las palmas.

También incursionaron en la pintura aunque sólo quedan algunos vestigios de los cuales se puede deducir que habían logrado interesantes técnicas en la policromía y en el dibujo.

Los Totonacas (Cultura totonaca)

Sociedad totonaca:

Los Totonacas se encuadran dentro de la clasificación sociológica de familia extensa. De esta manera, cada nuevo matrimonio vive cerca de la familia del marido.

La petición de la mano se la realiza tradicionalmente por medio de intermediario y el padre de la novia debe recibir una dota que puede ser en bienes, trabajo o dinero. De esta manera se buscaba compensar el trabajo que la mujer dejaba de realizar en la familia del padre.

Todo hombre debía prestar al menos un día de trabajo a la comunidad. Los más adinerados se limitaban a realizar un pago a las autoridades.

Dentro de la comunidad había médicos tradicionales que se componían de brujos, curanderos y parteras. Estas últimas era las encargadas de atender a la mujer durante la gestación y el parto. Brindaban cuidados tanto a la madre como al recién nacido mediante el uso de hierbas medicinales.

Los brujos y curanderos persisten hoy en día, entre la comunidad Totonaca.


Los Totonacas Voladores


En la actualidad continúan celebrándose las tradicionales fiestas Totonacas pero entre ellas destaca la de los Voladores de Papantla que es conocida mundialmente. Este posee un aparato giratorio de madera de más de 10 metros de altura desde el cual se cuelgan cuatro hombres que van bajando dando grandes vueltas. Los giros que cada hombre da simboliza la trayectoria del sol y de otros cuerpos celestes.

Hoy en día este ritual se convirtió en un atractivo turístico y son muchos los visitantes que asisten al mismo.


Bueno, por último, quería complementar el artículo con un vídeo que he encontrado en el que los Totonacas realizan su típico baile.

LOS OTOMIES

Los otomíes se asentaron desde la época prehispánica en la zona central de México. En la actualidad se ubican de manera mayoritaria en los estados de Hidalgo, México, Querétaro, Michoacán, Guanajuato, Tlaxcala, Veracruz y Puebla.

Las regiones con mayores concentraciones de otomíes son: el Valle Mezquital, el semidesierto queretno, el norte del estado de México y la Sierra Madre Oriental. Estos poseen en la actualidad el 80% de esta etnia que tiene un total de 646.875 personas, según un estudio realizado en el año 2000.

Se los considera el pueblo nativo de las tierras altas de México. Según algunos estudios, se calcula que los Otomíes se asentaron en Mesoamérica desde el 8.000 a. C. justamente en la época en que comienza a extenderse entre las diferentes tribus la vida sedentaria.

En cuanto a su lengua, sufrieron una gran fractura que dividió al grupo otomoanguenao en oriental y occidental. Entre estos últimos se encuentran dos ramas principales, la de los pueblos que hablan tlapaneco mangueada y los oto Pame a los cuales pertenecen los otomíes que se asentaron en el Altiplano Central de México. Dentro de esta misma rama se encuentran los mazahuas, tlahuicas, chichimecas jonaces y pames y matlatzincas. 


Esta característica de división dentro de la lengua otomí impide que ellos puedan comunicarse entre diferentes pueblos otomíes a pesar de pertenecer a la misma etnia ya que cada uno se expresa en su propio dialecto.

Por este motivo existen diferentes términos para definir a los otomíes por ejemplo, hñahñu dentro del valle Mezquital, ñatho en el Valle de Toluca, ñ’yuhu en la Sierra Norte de Puebla, ñañho en Santiago Mezquititlán. Todas estas son palabras con las que ellos mismos se denominan.



 

Historia de los otomies:

Los estudios historiográficos acerca de los pueblos de Mesoamérica no se centran en la historia de los otomíes y de hecho la pasan por alto. Sin embargo, en los lugares en los que estos se asentaron emergieron grandes ciudades como Teotihuacán, Cuicuilco y Tula. A pesar de ello, los otomíes son los grandes olvidados de la historia. La razón que algunos dan es que la complejidad étnica que existían en esos tiempos en la región central de México hace difícil la tarea de determinar qué contribuciones realizó este etnia.

De la época prehispánica se sabe que los otomíes se encontraban completamente asentados hacia el año 5.000 a. C. y estaban claramente unidos por lo que fueron partícipes de la constitución de los grandes centros mesoamericanos. La división de la lengua y la expansión geográfica tuvo lugar luego que lograron dominar el arte de la agricultura. Esto se deduce de la característica que tienen en común las lenguas otomangueanas, poseen una gran cantidad de palabras que aluden a términos agrícolas.

Basándose en el mismo elemento de estudio los historiadores afirman que los oto pames (rama occidental) arribaron a la Cuenca de México en los años 4.000 a. C. 


Durante el período Preclásico (siglos XXV a. C a I d. C.) el grupo lingüístico se fragmentó de manera creciente dando como resultado el surgimiento de lenguas totalmente distintas.

El desplazamiento de los otomíes hacia la zona oriental comienza con un acontecimiento que marcó la historia de México y que señaló el fin del período Clásico de Mesoamérica, la caída de Teotihuacán. Para esta época, las grandes sequías que asolaron el norte de Mesoamérica propiciaron la llegada de nuevos pueblos al centro de México. Entre estos se encontraban los nahuas quienes lograron desplazar a los otomíes hacia la Sierra Madre Oriental y al Valle de Puebla Tlaxcala.

A partir de esta época se desarrollaron en el lugar grandes estados comandados por los jefes del pueblo invasor.

En los siglos posteriores, en el territorio otomí florecieron importantes estados todos liderados por pueblos nahuas. En el siglo IX, los toltecas hicieron de Tula (Mahñem en otomí) una de las ciudades principales de Mesoamérica. En esta última, se encontraban una gran proporción de otomíes pero sin embargo, muchos de ellos prefirieron emigrar hacia las tierras del sur en busca de refugio.

Tiempo después emerge otro centro de importancia, el estado tepaneca de Azcapotzalco, en la zona lacustre del valle de México. Este hecho llevó a los nahuas a conquistar los territorios occidentales, tierras que tradicionalmente pertenecieron a los pueblos otomíes, mazahua, atzinca y matlazinca. De este modo los otomíes fueron dominados por los nahuas.



Conquista Española

Los otomíes tuvieron un papel importante en la Conquista de México a pesar que muchos historiadores lo pasan por alto. Este pueblo se alió a los españoles luego que estos, comandados por Cortés, perdieran la batalla ampliamente conocida como la Noche Triste. En su primer encuentro, los otomíes no sólo les ofrecieron víveres sino que también refugio y la promesa de formar una alianza. Y fue gracias a la intervención otomí por la que los nahuas fueron vencidos. Tiempo después los otomíes son cristianizados por franciscanos que se asentaron en las provincias de Mandenxhí y Mañhemi (Tula). No sólo recibieron influencias religiosas sino que también políticas sociales.

Durante la época colonial, la investigación acerca de las culturas y diversas lenguas indígenas estuvo a cargo de frailes franciscanos que produjeron muy pocos documentos sobre los otomíes a diferencia de la gran cantidad que existe acerca de los nahuas.

El Códice de Huamantla es la única gran fuente información que se tiene del pueblo otomí y detalla su historia desde la época prehispánica hasta la conquista. Otro códice de gran importancia es el de Huichapan.


Cultura otomí:

Los otomíes no se destacaron por realizar obras arquitectónicas o importantes trabajos en cerámicas o piedras, de hecho no existen vestigios de estos.

Sus producciones de cerámicas son muy rústicas por lo que no podían competir con las que confeccionaba el resto de pueblos.

Sin embargo, existe un oficio en el cual eran verdaderos maestros y es el de tejedor.


Origen de la palabra otomí:

Como habitualmente ocurre en México, la palabra que se utiliza para denominar a un pueblo en particular no deriva de la lengua que este hablaba sino de cómo eran definidos por otros de mayor poder. En el caso de los otomíes su denominación deriva del náhuatl que significa “quien camina con flechas”, otra interpretación es “flechador de pájaros”. Existen otras fuentes que afirman que deriva del nombre de un cuadillo de este pueblo llamado Oton y que no se destacó por buenas obras sino por ser perezoso e indolente. Según esta versión, el término otomí sería un peyorativo.

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